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nuestro fundador
San Pablo de la Cruz nación en Ovada (Italia) el 3 de Enero de
1694. Durante su juventud ayudó a su padre en el comercio. A los
19 años experimenta una llamada especial de Dios. El 22 de Noviembre
de 1720, a los 26 años recibe el hábito religioso y comienza
un retiro de 40 días. En ellos se descubrirá llamado a
seguir las huellas de Cristo Crucificado de un modo especial. Y llamado
a reunir compañeros para hacer memoria de la Pasión del
Señor. Aquí nace la congregación Pasionista. El
7 de Junio de 1727 es ordenado sacerdote junto con su hermano, Juan Bautista,
por el Papa Benedicto XIII. A partir de entonces será enorme su
trabajo: lograr la aprobación y la extensión de su naciente
congregación; predicar misiones, ejercicios y catequizar a los
más pobres; dirigir espiritualmente a muchas personas, por los
caminos de la vida cristiana. El 18 de Octubre de 1775 muere en Roma
a la edad de 81 años.
Por los cinco continentes
Hoy, la congregación Pasionista se halla extendida en los cinco
continentes. Pablo de la Cruz fundó dos congregaciones: las Religiosas
de clausura y los Religiosos Pasionistas. Con el paso de los años
han ido surgiendo varias congregaciones más con el mismo carisma,
para vivir y proyectar la memoria del Señor Crucificado-Resucitado
en distintos modos de vida y actividades: Hermanas Pasionistas de San
Pablo de la Cruz, Hijsa de la Cruz y Pasión de Jesús, Hijas
de la Pasión, Siervas de la Pasión.
Los Pasionistas, sabiendo que la Pasión de Cristo continúa
en este mundo hasta que Él venga en su gloria, compartimos los
gozos y las angustias de la humanidad, que camina hacia el Padre. Deseamos
participar en las tribulaciones de los hombres, sobre todo de los pobres
y abandonados, confortándolos y ofreciéndoles consuelo
en los sufrimientos. Por el poder de la Cruz, que es sabiduría
de Dios, trabajamos con ilusión por iluminar y suprimir las causas
de los males que angustian a los hombres. Buscamos la unidad de nuestra
vida y apostolado en la Pasión de Jesucristo, conscientes de que
es la manifestación suprema del Amor de Dios. "Nosotros,
los Pasionistas, solidarios con los crucificados de hoy, nos abrimos
a la fuerza de la Cruz para afrontar proféticamente la injusticia
y anunciar de modo creíble al Dios de la Vida".
Anunciamos el Evangelio de la Pasión
"Revitalizados por la Memoria Passionis y desafiados por los crucificados
de hoy, nos disponemos a una permanente conversión personal y
comunitaria mediante la fidelidad a la oración, un estilo de vida
sencillo y pobre y una búsqueda constante de diálogo y
discernimiento para ser testigos de Dios que reivindica la dignidad de
la persona humana y el respeto a la creación"
"Compartiendo las alegrías y los sufrimientos de nuestros
contemporáneos, anunciamos el evangelio de la Pasión, haciendo
de Él el centro de nuestro testimonio profético. Nos dejamos
evangelizar por los pobres y por su grito de liberación para ser
testigos creíbles del Dios de Justicia y de Paz."
San Pablo de la Cruz, fundador de la familia pasionista, sintió desde
joven la llamada del Señor a fundar una congregación religiosa
misionera, que no dejara nunca de predicar sobre "la sabiduría
de la cruz".
Como misionero, Pablo dedicará los mejores años de su vida
a revelar, sobre todo, a los más pobres, el amor incomparable
de Dios Padre que envía a su Hijo al mundo, y el amor del Hijo
que muere en la cruz como prueba suprema de la incondicionalidad de
su amor. Pablo optó en su vida por lo más pobres, los
marginados de los campos y de las marismas de Italia, y quiso para
su congregación
los mismos objetivos. |