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santa gema
Desde muy niña, Gemma mostró signos de santidad. Cuando tenía cuatro años, estando de visita en la casa de su abuela, ésta, al entrar en su cuarto, la encontró de rodillas frente a una imagen de la Virgen. La abuela corrió a llamar al tío, quien la contempló por largos minutos; luego le dijo: "¡Gemmita! ¿Que estas haciendo?. La niña, sin inmutarse, contestó: "Estoy rezando el Ave María. Salid que estoy en oración". La oración era ya para ella el sostén de su vida y de sus virtudes. Su primera y gran maestra en la escuela del amor a Jesús fue
su madre, Doña Aurelia, quien inculcó en el corazón
de su hija lo que sería el distintivo especial de toda su vida:
Su amor a Cristo Crucificado, del que llegaría a ser como imagen
viva, y a la Santísima Virgen, que hizo su santidad tan dulce
y atrayente. A los siete años de edad, el 26 de Marzo de 1885, Gemma recibió la
Confirmación por medio de Mons. Nicolás Ghilardi, Arzobispo
de Lucca. Durante la Ceremonia se desarrolló entre el Espíritu
Santo y Gemma este diálogo: Mi madre Santa María Al morir su madre, Gemma dijo: "Al perder a mi madre terrena me entregué a la Madre del cielo. Postrada ante su imagen, le dije: "¡María!, ya no tengo madre en la tierra; se tú desde el cielo mi Madre". Y también expresó: "¡Oh, cuántas veces depositando en mi Madre del cielo las angustias y penalidades de mi corazón afligido, ella me consolaba! Sí; yo recuerdo que hallándome en las mayores angustias, huérfana de madre en la tierra, me tendió cariñosamente los brazos la Madre del cielo". Para Santa Gemma, la Eucaristía era el centro de su vida. Este
deseo de recibir a Jesús en la Sagrada Hostia iba en aumento mientras
pasaban los años. Si bien era cierto que ya estaba Confirmada,
no podía recibir la Primera Comunión ya que no tenía
la edad requerida en ese momento para recibir el Sacramento. Santa Gemma
tenía 9 años. Primera Comunión Fue así que Don Enrique dio el permiso para que las religiosas
del Colegio de Santa Zita, donde Gemma asistía, la preparasen
para recibir este Sacramento. Inmediatamente comenzó un retiro
de 15 días con las demás niñas del colegio. Dice
Santa Gemma: "Apenas me vi en el convento rebosaba de felicidad.
Corrí a la capilla a dar gracias a Jesús y le pedí con
gran fervor la gracia de prepararme bien para la primera comunión". Más adelante, fallece su padre, situación dolorosa que
produce la separación de los hermanos. Héctor emigra al
Brasil, donde muere. Guido abandona la práctica religiosa e interrumpe
sus estudios de farmacia en Pisa, que más tarde concluye. Julia
y Angelina se quedan con las tías Elena y Elisa. Gemma y Antonio
se refugian en Camaiore con los tíos Carolina Galgani y Domingo
Lencioni. Al continuar el dolor, el médico la atendió y diagnóstico
osteítis en las vértebras lumbares. Se quedó paralítica
de ambas piernas. El 28 de Enero de 1899 le sobreviene un dolor insoportable
en la cabeza, fruto de una otitis media purulenta aguda con participación
del mastoide. Los médicos, viendo que los remedios no producían
mejoría y que la enfermedad avanzaba, la desahuciaron; solo por
cumplimiento acuden de cuando en cuando a verla. San Gabriel de la Dolorosa Su antigua profesora, sor Julia Sestini, le contó la biografía de un joven pasionista, llamado Gabriel de la Dolorosa. Una señora piadosa, Cecilia Giannini, acudió a practicar una obra de misericordia con Gemma; un día la visitó, y para que se distrajera le prestó la biografía de Gabriel de la Dolorosa, escrita por un desconocido P. Germán de San Estanislao, C.P. Estas dos personas serían para Santa Gemma, en los últimos años de su vida, dos grandes regalos de Dios. Doña Cecilia fue la que cuidó de ella y estuvo al tanto de sus éxtasis y experiencias místicas. El P. Germán fue el director espiritual que el mismo Señor le envió para guiar su alma y para confirmar luego la autenticidad de su vida. "Tomé el libro con desprecio -nos dice Santa Gema- y lo puse debajo de la almohada... Un día estaba sola. Serían las doce. Me sobrevino una fuerte tentación, y me decía para mí que estaba aburrida de todo. El demonio se valió de esto para tentarme, diciéndome que si le hacía caso me curaría. Estuve a punto de sucumbir. Pero de repente me vino una idea; recurrí al Venerable Gabriel y le dije: Primero el alma, después el cuerpo". Superada esta tentación, comenzó a leer el libro de la
vida del Venerable Gabriel y queda maravillada. No se cansa de admirar
sus virtudes. Cuando doña Cecilia volvió para recoger su
libro le costó mucho a Gemma devolvérselo. Aquella misma
noche, "se me apareció (Gabriel) vestido de blanco. No lo
reconocí....se quitó la túnica blanca y se apareció vestido
de pasionista."
Me dijo: "Ya ves qué agradable ha sido
tu sacrificio. He venido yo mismo a verte. Procura ser buena y volveré." La curación
Al amanecer del 2 de marzo se levantó con sus propios pies y toda la familia al verla lloraba de alegría ante aquel milagro de Dios. Este milagro es la antesala de otras grandes gracias que Santa Gema recibiría durante su vida. Su amor por Cristo crucificado y su anhelo de ser solo para Jesús la llevarían a cada vez más a ofrecerse al Señor como víctima de amor. Los estigmas El 8 de Junio 1899, Víspera de la Fiesta del Sagrado Corazón, luego de haber sido rechazada en varias comunidades religiosas a causa de su frágil salud, Jesús la eleva en este día a la categoría de "Víctima". Al respecto, Santa Gema cuenta: "Después de la Comunión, Jesús me avisó de que por la tarde me haría una gracia grandísima. Se lo dije a Monseñor Volpi, y este me dijo que estuviese atenta y que se lo contara luego. Llegó la tarde. De repente me asaltó un fuerte dolor de mis pecados. Después me sentí recogida... Al recogimiento sucedió la pérdida de los sentidos y me hallé en presencia de mi Madre Celestial y del angel de la guarda, que me mandó hacer un acto de contrición. Después mi Madre me dijo: -"Hijita, en nombre de Jesús te sean perdonados tus pecados. Mi Hijo te ama mucho y quiere hacerte una gracia muy grande. Sabrás hacerte digna de ella... Yo seré tu Madre. Sabrás mostrarte verdadera hija." Me cubrió con su manto, y en ese instante apareció Jesús. De sus llagas no salía sangre sino llamas de fuego, que vinieron a cerbarse en mis manos, pies y costado. Creía morir y habría caído al suelo si mi Madre no me hubiera sostenido. Permanecí así varias horas. Después mi Madre me besó en la frente, desapareció y me hallé de rodillas. Seguía sintiendo un dolor fuerte en las manos, pies y costado. Me levanté para acostarme, pero noté que de estas partes manaba sangre..." Santa Gema, la víctima de Jesús, comienza a "suplir en su carne lo que le falta a la Pasión de Cristo". Este hermoso regalo se repetirá en las tardes del jueves al viernes, todas las semanas. Para disimular las llagas usa guantes. Su Confesor Conversando con la señora Cecilia Gianni, Gema oye hablar del
P. Germán de San Estanislao, le pide a Jesús que se lo
muestre y el Señor lo hace en un éxtasis y le dice que
este es el sacerdote que guiará su alma. Efectivamente el P. Germán
se convierte en el confesor y director extraordinario de Gema, quien
es testigo de las obras de Dios en su alma. Su Ángel de la Guarda Santa Gema tenía una relación muy particular con su ángel
de la guarda, que siempre le acompañaba y le protegía,
e incluso muchas veces le servía de "cartero", llevando
sus cartas al P. Germán. Se asegura que también tenía
el don de leer los corazones y que en varias ocasiones le dijo a varios
religiosos que abandonarían la religión, cosa que sucedió mas
tarde, confirmando este don de su corazón. El combate contra el enemigo Jesús dijo cierto día a Gema: "Prepárate,
pues el demonio será quien dé la última mano a la
obra que en ti deseo ejecutar". Y estas palabras del Señor
se cumplieron al pie de la letra. El demonio detestaba a Gema; le daba
golpes, la tentaba contra la pureza con pensamientos e imágenes
sugestivas y grotescas; trataba de impedir que comulgase e incluso llegó a
aparecérsele bajo la apariencia del mismo Jesús. Tanta era la rabia que sentía hacia la pureza de Santa Gema que
un día la tentó visiblemente, de tal modo que, no pudiendo
huir de él, hizo la señal de la Cruz y se arrojó en
un pozo de agua helada en el jardín. Su ángel la sacó y
la felicitó por su gran amor a la pureza, por su valentía
y por su triunfo. Escribe la santa: "El demonio me hace sufrir mucho, pero siempre
terminan por vencerle Jesús y María, o bien el Ángel
o San Pablo de la Cruz o el hermano Gabriel; siempre son estos tres." Viendo que con tentaciones no podía vencerla, empezó a
maltratarla con los golpes más brutales y en forma de bestias
feroces, que amenazaban despedazarla. Dirigiéndose entonces a
María Santísima, le decía: "Madre mía;
me encuentro bajo el poder del demonio que quiere arrancarme de las manos
de Jesús. Ruéguele por mí. ¡Viva Jesús!". Entrega su vida por un pecador Le escribía al P. Germán: "Usted siempre me recomienda
paz. Gracias a Dios la tengo siempre, aunque a veces en lo exterior parezca
seria. Y tendré mayor aún, cuando se convierta mi pecador". El tránsito hacia el Padre Celestial Gema había pedido a Jesús morir crucificada con El, y crucificada moriría. Como a las diez de la mañana doña Cecilia pensaba retirarse un poco y Gema le dijo: "No me dejes, mamá, mientras no esté clavada en la cruz, pues Jesús me ha dicho que tengo que morir crucificada como El". Momentos después entró en éxtasis profundo, extendió un poco sus brazos y, en esta posición permaneció hasta mediodía. Su semblante era mezcla de amor y dolor, de calma y desolación...¡Agonizaba, como Jesús en la Cruz! Los presentes la contemplaban atónitos. Viernes Santo, 10 de Abril de 1903 A las ocho de la mañana del sábado, se le administró la
Extremaunción (hoy día se le llama Unción de los
Enfermos), a cuyo rito sagrado contestó con pleno conocimiento.
A doña Cecilia que le habló del P. Germán le dijo: "Ya
he ofrecido a Dios el sacrificio de todo y de todos, para prepararme
a morir". Muere Santa Gema. Sábado Santo, 11 de Abril de 1903 La profecía de Santa Gema se cumplió. Los pasionistas
la rechazaron en vida, pero después de su muerte la tomaron para
sí. El Señor que había acrisolado su corazón
con el sufrimiento, también había pedido de ella el sacrificio
de no entrar en ninguna orden religiosa y ella lo aceptó y lo
ofreció al Señor, como todo lo demás.
El proceso para la canonización se abrió el 3 de Octubre de 1907, cuatro años después de su muerte; el Papa Benedicto XV dispensó el proceso de "fama de santidad", porque era conocida ya en todo el mundo. Gema fue Beatificada el 14 de Mayo de 1933, Año Santo del XIX Centenario de la Redención; la Beatificó el Papa Pío XI. Siete años más tarde, el 2 de Mayo de 1940 (día de la Ascensión del Señor), Gema fue Canonizada , por el Papa Pío XII, que dijo: "Santa Gema será la piedra preciosa de nuestro Pontificado". Los grandes amores de Santa Gema, durante toda su vida, fueron Jesús Crucificado, la Virgen María, la Eucaristía y la sed de conversión de las almas. Para ellos vivió toda su vida y por ellos murió como víctima de amor. |
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